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Salvaje

Sangre ardiente por las venas. Sentidos alertas. La noche es cálida y serena.
Mis pisadas no causan ruido sobre el suelo del bosque. Todo es oscuridad, no hay ni luna.
Avanzo lentamente, he visto un movimiento detrás de un arbusto. Puede ser una posible presa.
Mi corazón se acelera... la excitación de la caza comienza a apoderarse de mi...
Camino con precaución, lentamente... acecho a la presa.... calculo la distancia, me concentro, y salto.
Un salto largo, a cámara lenta... y caigo sobre... la nada. Una vez más mi presa huyó silenciosamente.


Chicharras


Así las llamaba mi padre, y yo siempre le corregía, insistiendo en que su nombre correcto era cigarras. Hace dos años que no puedo volver a corregirle.
Hoy me he acordado de él, paseando por mi calle, al oir el estruendoso canto de una "chicharra" en una falsa acacia. Canto entonado para atraer a las hembras. Los efectos del calor y del verano. Efectos que puedo notar en mi propio organismo. Siempre me he identificado más con la cigarra que con la hormiga...

Canto que me trae recuerdos de días y noches calurosos del verano manchego. De largos, eternos veranos de infancia, vacaciones interminables de tres meses, recorriendo los caminos con la bici, pescando renacuajos en la "fuentecilla" (ahora seca y enterrada), cazando grillos en las noches de luna llena. Otra noche recordaré el canto de los grillos...

Golondrinas intemporales







Es por la mañana temprano, y una niña va por una calle solitaria de un pueblo manchego. Distraida, caminando perezosamente en dirección a la escuela, levanta la vista y ve a un pájaro en un alambre de la electricidad. Es oscuro, de un negro azulado, la cara rojiza y con la pechera blanca. Instantáneamente lo asocia con el protagonista de un cuento que terminó de leer la noche anterior, titulado "El Principe feliz". Ah, es la golondrina que se sacrifica por el principe y muere en mitad del invierno... piensa con una sonrisa, y al segundo se queda seria y pensativa.

Es temprano por la mañana y una joven abre la puerta de madera de su casa del campo y al salir ve en el porche una aglomeración de barro sobre la que asoma una cabeza negra con un pequeño pico triangular. La joven sonríe pensando "ya han vuelto...".

Está amaneciendo en la gran ciudad a comienzos del verano. La mujer vuelve a su piso en un tranquilo barrio rodeado de parques y con avenidas surcadas por árboles, después de pasar la noche en una fiesta. Un alegre piar le llama la atención y le saca de sus meditaciones. Alza la cabeza, sabiendo que verá una silueta triangular, oscura y afilada dando vueltas alrededor de la copa del árbol que hay junto a su ventana.

Tormenta








Olor a tierra mojada. Gruesas gotas cayendo en el polvo. Viento súbito que vuelve locos a los árboles. Respiro hondo.


Destellos lejanos. Bramidos tardíos, desacompasados. Y la sorpresa del rayo. Mis ojos abiertos observando el espectáculo. El trueno haciendo vibrar todas las cosas.

Las descargas cruzan la atmósfera. La lluvia arrecia sobre tejados, coches y aceras. Los relámpagos más cercanos. Los truenos resonando.

De pronto, todo cesa. La calma después de la tormenta...